El viento
Para mucho de nosotros sentir el viento en nuestros rostros es algo común y corriente, pero para un niño autista con hipersensibilidad en la piel no lo es. En el blog de frente al autismo, una madre describe como ella y su familia eran esclavos del aire acondicionado porque su hijo no soportaba sentir el viento. Era como si algo lo atacara.
Un día por casualidad ella dejó los cristales abiertos a lo que se refrescaba el auto. El niño le pregunta a la madre que es lo que siente,(ésta parte la voy a citar ya que es realmente hermoso leer las palabras de ella y de su hijo.)
“Cuando llevaba unos dos minutos viajando mi hijo me dice: “¿Mamá, qué es esto?” Al mirar por el retrovisor el corazón me dió un vuelco cuando lo veo con sus brazos extendidos, los ojos cerrados y su lacio cabello moviéndose. Tenía una expresión tan hermosa en el rostro, estaba sonreído disfrutándolo. Le contesté: “Es el viento” y el me dijo: “¡Me gusta en viento mamá!.”
El niño ha cambiado enormemente desde ese día, su madre ya le puede hablar sin pauses como personas normales y hasta les corrige cuando dicen algo mal. Estas historias me hacen pensar en lo Hermosa que es la vida.
Mejoras como las que dió éste niño son realmente impresionantes. Podemos ver como de un momento a otro la vida de una familia puede cambiar.
